Y yo no hice nada…

Por Mauricio Álvarez

Presidente de Casa Swinger

Cuando los nazis vinieron por los comunistas, guardé silencio…
porque no soy comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio…
porque no soy socialdemócrata.
Cuando vinieron por los sindicalistas, no protesté…
porque no soy sindicalista.
Cuando vinieron por los judíos, no hice nada…
porque no soy judío.
Y cuando vinieron a buscarme a mí,
no había nadie más que pudiera protestar.

Éste es un poema escrito por Martin Niemöller, pastor luterano de origen alemán, quien vivió de cerca la Segunda Guerra Mundial… tan cerca que fue encarcelado por los nazis en 1937 y recluido en los campos de concentración de Sachsenhausen y Dahau durante el dominio de Adolf Hitler y el Tercer Reich.

El texto obliga a meditar acerca de la solidaridad hacia los demás y viene mucho a cuento en estos tiempos de reclusión, de enfermedad, de contagio y de miedo. A la fecha en que escribo esto, alrededor de doscientas personas han perdido la vida en México por los embates del Coronavirus; miles están contagiados y es sólo el inicio, pues se calcula que más de 70% de la población alojará en su cuerpo la enfermedad del COVID-19. Claro, la mayoría lo sentirá sólo como una gripe, pero… ¿y si no eres parte de esa mayoría?

Con esta sensación de desempleado, todas las mañanas sigo la misma rutina: Le quito el suéter a Mancha, mi hermosa perra callejera, camino como un sonámbulo hacia el baño y, luego de asearme, me sirvo un café negro y enciendo la computadora, esperando sin éxito alguna buena noticia que me haga vislumbrar el fin de esta hecatombe, un rayito de esperanza –sin alusiones chairas o fifís- que al menos me dé la certeza de una fecha próxima en que el “tugurio” que encabezo (así le ha dicho siempre mi hija Agnese) pueda volver a abrir sus puertas al buen sexo consensuado, a la expansión de nuestro estilo de vida y a la diversión nocturna que nos permite ser Swingers, ese hermoso término que nos hace diferentes y orgullosos de serlo.

Más muertes, más contagios, menos ventiladores, menos cubre-bocas… Un López-Gatell cada vez menos paciente, aunque fortaleciendo siempre el extraño –para mí- crush que tienen algunas mujeres con él. Me produce una risita contagiada de pena ajena ver al cada vez menos amable subsecretario de Salud responder mil veces a la misma pregunta de “periodistas” que, en el mejor de los casos, no escuchan o tienen un déficit de atención o, en el peor, saben de periodismo lo mismo que Mancha de química cuántica. Y es que la conferencia de las siete se ha vuelto ya como la misa de doce en La Profesa, a la que mi padre me llevaba todos los domingos en el centro del entonces Distrito Federal.

Mi cada vez más extinta llama de esperanza flamea todos los días frente a la pantalla, al sintonizar diariamente el Canal 14 con el deseo de escuchar un retroceso, pero las mañanas me informo por Twitter, leo los principales portales de noticias, hurgando entre tanta miseria, por si una despistada buena nueva yace ahí, en medio de muertos, contagios y gráficas que parecen una erección de Kalimba, mi queridísimo negro ausente, al ritmo de “Procura” de Chichi Peralta (si tienes tiempo de visitar Casa Swinger, sabrás de qué hablo).

“México es el país que menos respeta el ´Quédate en Casa´ de toda América Latina”. Como balde de agua fría y picándole al link para leer la nota, me enteré de que Google, a través de Google Maps, condena a los mexicanos como irresponsables, con hechos irrefutables por un estudio bien hecho, nutrido y fuera de toda intención tendenciosa o amarillista. Un dato que los chairos no pueden negar y que los fifís no pueden ignorar, porque no tiene la intención de mentarle la madre a la 4T ni es otro chiste acerca del Borolas Calderón. Es, simple y llanamente, la VERDAD.

Habemos miles que no tenemos ingresos por este esfuerzo que hacemos diariamente al contribuir con la “sana distancia”, esperanzados de transitar lo más rápido posible por esta pesadilla. Pero el dinero vale madres, a final de cuentas. Hay cientos de muertos y vendrán miles más… ¿Cuántos más? Seguramente muchos… pues esa cifra depende directamente de lo responsables que seamos al no salir de casa, de cerrar negocios que no son esenciales, de no organizar o participar en manifestaciones o marchas que hoy más que nunca están fuera de lugar.

Si es tanto el daño que causan los imbéciles irresponsables a quienes les vale madres la contingencia, los muertos y los empleos de los demás, ¿por qué lo hacen? Bueno, la primera respuesta está escrita en la misma pregunta: porque son unos imbéciles irresponsables. Seguramente, son empleados de la iniciativa privada o de alguna dependencia gubernamental que, ambos, hacen enormes esfuerzos por pagar sus salarios en tiempos de cero ingresos. Además, les vale una chingada porque no son –o eso creen- obesos, diabéticos, hipertensos o cualquiera de esos cocteles mortales que pueden convertir una simple gripe en una neumonía fulminante. Y por último, y aunque suene reiterativo por su mismo origen, son profundamente ignorantes, malos mexicanos que no leen siquiera un espectacular en la calle. Y aquí quiero llamar la atención de la comunidad Swinger, felicitar a casi la totalidad de los clubes que hacemos el enorme esfuerzo de cerrar nuestras puertas para que otros y nosotros sigamos vivos, para que permanezcamos sanos, aunque nos cueste adquirir deudas que serán impagables, pues la mayoría no somos ricos. Y digo “casi” porque hay un changarro por ahí que, como fiel representante de los imbéciles irresponsables, sigue haciendo “reuniones” que debilitarán la salud de todos y retrasarán el retorno a la normalidad. Por ética profesional no diré qué tugurio –ése sí- es al que me refiero, pero sólo hay que echarse un clavado en Twitter para identificarlo y asquearse.

Para ese lupanar y para todos los ignorantes que nos están arrastrando irremediablemente a una fase tres larga y con números alarmantes de contagios y muertes, dejo aquí una irreverente adaptación del poema de Niemöller. Si te queda el saco… qué poca madre.

Cuando se presentaron los primeros casos de Coronavirus, salí a la calle…
porque no soy diabético, hipertenso ni obeso.
Cuando murieron más de cien, hice una fiesta en casa…
porque nadie en mi familia está contagiado.
Cuando entramos en fase tres y morían miles, me fui a la marcha…
porque ni modo que a mí me toque eso que seguro es mentira.
Cuando quebraron cientos de empresas y hubo despidos masivos, no hice nada…
porque a mí me siguieron pagando mi sueldito cada quincena.
Y cuando me enfermé, murió mi madre y me corrieron del trabajo…
no había camas de hospital ni tenía dinero para pagar una.

He dicho.

One thought on “Y yo no hice nada…

  1. Agnese says:

    La conciencia es un valor que no mucha gente tiene, lo que conlleva a una falta de empatía con el otro. Dicen que el ser humano es el único animal que la caga de la misma forma dos veces y hasta más. Me duele ver el comportamiento de mucha gente ya sea por ignorancia o por mera culerada, pero ese comportamiento va a llevar a esta situación a niveles peores. Hay muchas personas que no pueden tener la opción de quedarse en casa por trabajo, pero la gente que decide salir o reunirse imprudentente es la que cuando un familiar suyo se enferme, no tendrá armas para combatirlo.

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